Todo puede ir a peor, pero decidme:
¿qué puede superar en repugnancia
a una gaviota que mata a una paloma
en Poble Sec, tras un buzón de correos,
solo para devorar sus vísceras,
dejando abandonados los despojos
que, a picotazos, arrastró hasta un cruce peatonal?
Pero fijaos bien en esa joven guiri,
en principio horrorizada, que enseguida
reaccionó y pertrechada de su móvil
grabó completa la secuencia,
como un David Attenborough de la carroña.
Eso sí completa el díptico…
Y ahora, cantad todos a coro,
porque la tragedia toca a su fin:
Carroñonaaaaaaaa
Carroñonaaaaaaaa
Carroñona es desastrosa,
Carroñona en mans del poder.
José Icaria
