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miércoles, 27 de marzo de 2013

ETA NO, T.A.E. * SÍ



Cifuentes riza el rizo y vincula a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca con ETA
http://www.publico.es/452640/cifuentes-r…
La delegada del Gobierno en Madrid asegura que Ada Colau ‘apoya a grupos proetarras como Bildu’ y, por tanto, según ella, las acciones de la PAH para frenar los desahucios son como la ‘kale borroka’. (Ver más)
Elogio del Escrache
iniciativadebate.org
En algún momento de la crisis griega empezó a circular una anécdota que contaba que Papandreu no podía ir a comer con su mujer a los restaurantes porque el resto de comensales le insultaban. Los medios de comunicación se hicieron eco de esta historia hablando de la “degradación” de la vida política… (Ver más)
http://www.elblogsalmon.com/conceptos-de...
Un término que aparece continuamente al contratar productos financieros, ya sean préstamos o créditos, es la Tasa Anual Equivalente, o TAE. Dent... (Ver más)


martes, 9 de octubre de 2012

La Familia Adams será en España La Familia Martínez, interpretada por miembros del PP




Ante la insoportable levedad de los colores de las banderas nacionalistas y la creciente tendencia de algunos sectores de la población a protestar irresponsablemente, bien sea manifestándose inoportunamente o haciendo huelgas salvajes que no cubren ni el 90% de los servicios mínimos, factores todos ellos que debilitan profundamente la imagen de España ante los Mercados –especialmente en estos momentos tan decisivos para el futuro de nuestra economía– el Gobierno de Rajoy ha apostado decididamente por los valores tradicionales y sempiternos de la Marca España, a través de una telenovela que remedará las vicisitudes de “La Familia Adams” –la serie de televisión de la cadena ABC, que se emitió entre 1964 y 1966, basada en una tira cómica de Charles Addams para el periódico The New Yorker, y que tuvo oportunas secuelas para la gran pantalla en 1991,The Addams Family, en 1993, la segunda parte,Addams Family Values; y la tercera, Addams Family Reunion, en 1998– en un divertido y moralizante remake llamado “La Familia Martínez”.
     La familia estará integrada por los siguientes personajes:
Alberto Ruiz Gallardón, como Gómez Martínez: es el padre de la familia, quiere mucho a los hijos de los demás y por eso está en contra del aborto. Sin embargo, ello no es óbice para que Gómez deje de practicar su pasatiempo favorito: torturar a esos mismos seres a través de infinitos recortes. A diferencia de su homólogo americano, no soporta ver estallar los trenes, y si se le habla de ello, siempre dice que la culpa es de Eta.
Esperanza Aguirre, como Morticia Martínez: es la mamá y cría a los niños, cuida de su planta carnívora llamada TeleMadrid y mantiene toda la casa sucia y tétrica. Siempre viste de negro y le gusta convertir los hospitales en cementerios. Cuando ella habla en francés, Gómez (Martínez) se vuelve loco y le escupe en el brazo. Tiene la manía de cortar la rosa de los jardines y dejar sólo las ruletas de casinos al margen de la ley, lo cual suele acabar costándole caro.
Luis de Guindos, como Tío Fétido: es el hermano de Gómez Martínez, cuando eran niños se aborrecían; ahora de adultos se estiman un poco (aunque tienen raras formas de demostrarlo). Está muy contracturado y además es calvo. Uno de sus pasatiempos favoritos es quebrar bancos y someter a la población a duros recortes, además de hacer reír a la prensa.
Cristóbal Montoro, como Pericles Martínez: es el hijo de los Martínez. Es muy fofo y al parecer quiere seguir todos los pasos de su familia, en especial los de su tío Fétido, a quien admira mucho por su gran conocimiento de cosas asquerosas.
Soraya Sáenz de Santamaría, como Miércoles Martínez: es la hija de los Martínez. Es retraída y no le gusta mucho jugar con otros niños, aunque a veces hace de las suyas con su hermano. Le encanta pasear desnuda por los mercados para ganar su confianza. Siempre está experimentando con su hermano e intenta matarlo (una primera versión había reservado los papeles de los hijos a Alberto Ruiz Gallardón y Esperanza Aguirre, pero se desechó la idea para no alimentar aún más la rivalidad).
Cristina Cifuentes, como Abuela Martínez: es la madre de Gómez, es una auténtica bruja. Se fascina preparando extrañas pócimas y lanzando hechizos contra los manifestantes. Odia oír hablar de su marido, huido de la justicia.
Mariano Rajoy, como Largo: Es el mayordomo de la familia. Es un tipo altísimo y de aspecto tétrico, pero un excelente ejecutante de micro accidentalmente abierto. Habla muy poco y cuando lo hace es con una voz gangosa. Es considerado parte de la familia. Es una referencia al monstruo de Frankenstein (y también al muñeco Pinocho).
La mano de Francisco Camps , como Cosa: es, literalmente, una mano con vida propia, aunque esto nunca le suponga un impedimento para sisar, medrar y mangonear en todo lo que su único miembro le permita. Se comunica con el resto de la familia por medio del soborno o con el lenguaje de señas.
 Aznar, como Primo Eso: es un tipo bajito y con pelo hasta los pies, primo de Gómez y del Tío Fétido. Habla en un tono chulesco y es responsable de crímenes contra la humanidad y de la crisis en España (lo que comenzó como “el milagro español”). Ha escrito libros y se gana la vida de consejero en las empresas públicas que privatizó. También habla catalán, pero sólo en la intimidad.
Angela Merkel, como doctora Mabubu Mabubu: es la médica bruja de la familia, aparece recurrentemente cuando tratan de llamarla, pero luego les dice que no hace más visitas a domicilio, vive en Alemania.



Licencia Creative Commons La Familia Adams será en España La Familia Martínez, interpretada por miembros del PP por José Icaria se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.




Como se trasfiere dinero público a manos privadas en imágenes.





jueves, 27 de septiembre de 2012

Curioso anuncio de una Academia para oposiciones a madero



Oposiciones a Madero. Con nuestro equipo de profesionales lo conseguirás.
Consigue un empleo estable y bien remunerado.
Llevamos años haciendo que muchas personas como tú, cumplan su sueño: dar leña y punto.
Contarás con los mejores especialistas, un seguimiento completamente individualizado y una metodología guiada  para que en poco tiempo puedas formar parte del cuerpo de la Madera.
Para ingresar en el Cuerpo Nacional de la Madera será necesario reunir los siguientes requisitos:
  • Ser español, español, español
  • Tener dieciocho años de edad (siempre, aunque se haya nacido antes).

  • Tener una estatura mínima de 1,65 metros los hombres y 1,60 las mujeres (se aceptarán tallas inferiores siempre que en los psicotécnicos se compruebe rabia acumulada a causa de discriminaciones e/y maltrato infantil u/o bulling,del inglés “buscar bulla”). Este requisito se comprobará en la fecha en que los opositores comparezcan a la realización de la prueba de aptitud física. 
  • Estar en posesión o en condiciones de obtener el Graduado en Educación Secundaria (o, al menos, saberse las respuestas de carrerilla). 
  • También se admite la Formación Profesional de peón de albañil, el Certificado de participante en el concurso Gran Hermano, o Reallity Show homologado.
  • Compromiso de portar armas y, en su caso, llegar a utilizarlas, que se prestará a través de declaración del solicitante.
  • No haber sido condenado por delito doloso, ni separado del servicio del Estado, de la Administración Autonómica, Local o Institucional, ni hallarse inhabilitado para el ejercicio de funciones públicas (no constituirán un inconveniente los delitos relacionados con peleas de discoteca en el cumplimiento del deber, computándose el período laboral a razón de 0’8 puntos por año trabajado como portero de la susodicha discoteca u/o establecimiento reglamentario).
  • Estar en posesión del permiso de conducción de la clase B (y tener el correspondiente equipo de música instalado, así como acreditada soltura en el manejo de posiciones chulescas al volante).
No lo dudes, si tu sueño es trabajar cerca del imperio de la ley y del Estado de Derecho, defendiendo los intereses de la clase adinerada y machacando (por dinero), a tus iguales solicita información sin compromiso.
Fuente: Academia Mad-Euro http://www.oposicionesamadero.com/


http://blogs.publico.es/pablo-iglesias/
Mucho se ha cargado estos días contra las Unidades de Intervención Policial, los antidisturbios, por su actuación el pasado día 25 en Madrid. La tensión llegó hasta tal punto en las redes sociales, que el secretario general del Sindicato Unificado de Policía, un histórico defensor de establecer la obligatoriedad de que los agentes lleven siempre visible su número profesional, perdió los nervios y escribió desde su cuenta de twitter cosas tales como: “para los de las identificaciones: no las llevan y apoyamos que no las lleven ante organizaciones violentas. Leña y punto”. Este twitt de Sánchez Fornet y algunos otros más desencadenaron un movimiento de indignación general en la red y se abrió de nuevo el eterno debate sobre la clase de policías que tenemos.
El problema es que entender la actuación de la policía el 25S como algo derivado del material humano que la compone, no sólo es un error político mayúsculo, sino además una cortina de humo que esconde la cuestión crucial: quien y por qué da las órdenes. Jorge Fernández Díaz y Cristina Cifuentes deben de estar con gesto divertido viendo desde la barrera un debate que sólo les ha tocado de lado.
Hay que leer al Eduardo Galeano que nos recordaba que el torturador es sólo un funcionario; un burócrata armado que pierde su sueldo si no cumple eficazmente la tarea que le fue encomendada. Hay que leer a la Hannah Arendt que escribía sobre el juicio al teniente coronel alemán Adolf Eichmann, encargado de la organización de los transportes para el Holocausto durante el periodo nazi, condenado a la horca en Israel. Arendt explicaba que Eichmann no era un monstruo sanguinario a la altura de sus crímenes, sino más bien un mediocre que se defendió en el juicio argumentando que sólo cumplía órdenes. Hay que leer al Zygmunt Bauman que explicaba que lo verdaderamente peligroso del nazismo no era la crueldad de los nazis, sino su capacidad para organizar una administración estatal capaz de llevar a cabo, con la más fría eficacia, el proyecto político del Tercer Reich.
Digámoslo claramente; los policías son policías y lo son en la Alemania nazi, en la República española, en la URSS, en los Estados Unidos, en Islandia y en China. Y en todo tiempo y lugar la policía está para cumplir órdenes.
Habrá quien diga que en un Estado de Derecho los policías deben estar comprometidos con la defensa de las libertades. Eso estaría muy bien pero no es lo fundamental. A la policía no se le paga para que piense, sino para que obedezca. Es indudable que habrá policías crueles que disfruten pegando y policías de extrema derecha encantados de cargar contra gente de izquierdas, pero también es indudable que habrá agentes demócratas y sensibles que preferirían detener a banqueros antes que a la gente que protesta. Pero insisto, esto no es lo importante. No hay que olvidar que los agentes son, a lo sumo, peones en el tablero de juego político. Decían con amargura los Habeas Corpus en “Cada vez más odio” que en este mundo hay “casi tantas buenas intenciones como hijos de puta”. Precisamente por eso, es absurdo pensar que el problema político de la represión se resolvería separando a los policías “de buenas intenciones” de los “hijos de puta”.
Lo diré aún más claro: si alguna vez me tocara la tarea de ejercer de Ministro del interior, de Delegado del Gobierno o de juez, me importaría un pimiento lo que los policías pensaran de mí y de mis ideas; lo que me preocuparía de veras es que obedecieran mis ordenes diligentemente así como contar con el poder suficiente para que ninguno se atreviera a no hacerlo. Si la orden es poner los grilletes a un banquero o al yerno del monarca apoyando la rodilla en su espalda (como solemos ver que hace la policía con la gente que detiene en las manifestaciones) la orden debe cumplirse así. Y en mi caso no habría ninguna crueldad, sino una voluntad política inequívoca, la de enviar un mensaje a los banqueros y a los yernos: que tengan miedo, exactamente el mismo mensaje que Cifuentes y Fernández Díaz mandan cada día a la gente que protesta.
Sé que el poder tiene que ver también con el convencimiento, pero cuando hay armas de fuego de por medio yo me fío más del poder duro de la coerción que del poder blando de la hegemonía (qué razón tenía Maquiavelo cuando le decía a su príncipe que ser amado está bien pero que es preferible ser temido). Es cierto que la dominación sin hegemonía tiene fecha de caducidad (después de leer a Maquiavelo y a Lenin hay que leer a Gramsci), pero para el corto plazo es más eficaz el poder duro que, además, es la base para construir después los poderes blandos de la ideología.
Por eso hay que decir que los principales responsables de las barbaridades que vimos el día 25, los principales responsables de que hoy el Congreso haya vuelto a estar blindado como la franja de Gaza, los principales responsables de que funcionarios públicos actúen encapuchados y sin el número profesional visible, o de que se infiltren en organizaciones legales, o de que gocen de total impunidad si incumplen la ley, no son esos mismos funcionarios ni sus representantes sindicales, sino sus jefes políticos.
Incluso el más virtuoso de los sistemas sociales necesitaría de policías que llevaran a cabo tareas desagradables; que sean buena o mala gente es lo de menos. La decencia imprescindible en política es la de quien da la orden. Sin embargo en nuestro país, por desgracia, la indecencia es la palabra que mejor define a quien gobierna y manda a la policía.

Los policías acusan a Interior de buscar el delito antes que la prueba
http://www.europapress.es/nacional/notic...
Los dos principales sindicatos policiales, el SUP y la CEP, han cargado este jueves contra el Ministerio del Interior al que culpan de la confusión creada en torno a los delitos de los que se acusa a los detenidos en el 25-S.