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jueves, 11 de junio de 2020

Nubes de palabras

Tortuga atrapada en un "hashtag" de twitter.


Esta noche, y con la claridad que da el sueño, empecé a pensar en el lenguaje, en las palabras, como otro factor de contaminación, en el que quizá no habíamos reparado lo suficiente. No era sólo el vomitivo discurso de los políticos, las limitaciones mentales y culturales, el cinismo a ultranza que sólo traslucía el afán por el lucro y el poder. Ni el poder de la publicidad, como un constante encantador de serpientes, haciéndonos bailar a su antojo. 
      Era también la constante verborrea que las nuevas tecnologías, a través sobre todo de las redes sociales, producen diariamente en cantidades aberrantes. De repente, observé islas, como nubes de palabras, en medio del océano. Estómagos de cetáceos repletos de indigestas palabras clave, comentarios de artículos, tweets, wasaps, emoticonos… Tortuguitas que morían con el cuello apresado por etiquetas de twitter...
      Mientras, en las ciudades, la gente respiraba a diario prensa en mal estado; inoportunos wasaps informando sobre actos reflejos; tweets, comentarios de facebook, instagram… repletos de tanto narcisimo que llegaba a producir ahogo en la población. Las palabras, que fluían a todas horas a través del cableado de red, causaban aluminosis en los edificios. 
      La naturaleza, desatada, se prodigaba en tifones, huracanes, vendavales de palabras, que azotaban, con sus turbulencias, los elegantes formatos preestablecidos o personalizados; el nivel del mar subía cada año y se temía que numerosas ciudades desaparecieran anegadas bajo la verborreica inundación...


@joseicaria 



miércoles, 27 de mayo de 2020

El discurso de la derecha, o la violación grupal del lenguaje



La forma en que la derecha, hormonada con los recientemente incorporados anabolizantes del "populismo de derechas", utiliza algunos términos va más allá de la fagocitación del argot de la izquierda, la falacidad de la neolengua o la deshonestidad de la posverdad con que hasta ahora nos tenía acostumbrados.

Caceroladas contra el hambre de los pobres, manifestaciones en descapotable por la "libertad".... La libertad, naturalmente, de acabar con la libertad.

Por no entrar en el alegre relativismo de los medios, la equiparada "extrema izquierda", o la banalización de términos como "nazi", "dictadura" o, cómo no, "terrorismo": hay una vuelta de tuerca en su uso, como vemos, en esa foto movida que sitúa las etiquetas bajo el objeto equivocado, obedeciendo a una lógica de apropiación, pero también de "escarnio".

En efecto, me parece que en muchas de esas actitudes hay una voluntad de escarnio, a la vez que de doblegar la voluntad del lenguaje, ya que no es posible edulcorar el curso de los hechos (criminales, e incluso genocidas), y que tampoco se desea, puesto que se vive a costa de unos privilegios directamente derivados de ellos (y que, ahora se podrían ver en peligro, en algún grado).

En definitiva, lo que se perpetra es una violación grupal contra la palabra, contra el lenguaje, en un acto cargado de simbolismo, donde la aristocracia del cohecho y la corrupción apela al violento acto fundacional, la dictadura de Franco, y se ríe de las posteriores hipóstasis "democráticas", cubriendo de heces cualquier sentido y, remitiendo, con cinismo, al único que le importa, esto es, el de la perpetuación de sus privilegios.

@joseicaria