Resumen del acta realizada por la
Comisión de Criminología durante la pasada conmemoración del
primer aniversario del 15 M en Sol (versión corregida y aumentada,
incluye apuntes y colaboraciones de Arcadi Oliveres, Miren
Etxezarreta, Carlos Taibo, José Luis Sampedro, Vicenç Navarro y
Juan Torres López; Arturo Pérez Reverte suscribió también el
acta). La Comisión había presentado a la Asamblea un atractivo
punto de debate: “Otros tipos de delincuentes aspirantes al
gobierno.” El acta está plagada de interesantes comparaciones y
muy agudas reflexiones acerca de las consecuencias que se derivarían
de sustituir a los actuales delincuentes por otros (encarcelados o
no, reincidentes o no, arrepentidos o no, en proceso o no de
reinserción). En la mayoría de casos, los asistentes se
pronunciaron a favor de delincuentes sin delitos de sangre (no
vinculados a la Otan, o a las brigadas de antidisturbios), no
relacionados con la pedofilia (curas y obispos implicados), o
politoxicómanos del dinero y sustancias afines, como acciones,
futuros, y todo tipo de productos tóxicos financieros.
(…) Sustituir a la casta actual de
delincuentes por otra de expertos en atracos a bancos resulta una
idea tentadora, pero ha sido desestimada al producirse una corriente
de opinión contraria, que basa su argumentación en la idea de que
la mayoría de éstos probablemente tampoco desearían compartir el
botín con la sociedad, habituados como están a invertir en
peluquines y derrochar grandes sumas de dinero en destinos exóticos,
como Río de Janeiro…
La opción de los maltratadores de
género ha sido también de las primeras en descartarse, a pesar de
la propuesta que invitaba a intercambiar semanalmente los roles –de
víctima y maltratador, se entiende–, lo cual permitiría –pero
eso también resulta dudoso– cierta tregua con respecto a la
situación actual de maltrato constante e indiscriminado.
Los tironeadores de bolsos también
han sido descalificados, especialmente por el uso de la violencia,
que el 15 M considera inaceptable, aunque se ha admitido a estudio
una propuesta que limita el ámbito de actividad del citado gremio al
abordaje de turistas arios de gama alta, como una forma de revertir
el superávit germano a las víctimas genuinas de una deuda injusta e
ilegítima.
Los pedófilos han sido también
desestimados, a pesar de una insistente corriente que ha presentado
un inaceptable programa basado en el lema “violaciones por
educación”. Sus precursores han abandonado la asamblea ante el
sonoro abucheo del resto de asistentes: entre ellos, hay quien
asegura haber visto alzacuellos y bajos de sotana disimulados bajo
las prendas del colectivo pro-pedófilo.
Los ladrones de pisos han sido
valorados, en cambio, favorablemente, siempre que reorienten su
actividad a liberar pisos procedentes de embargo, y trabajen en pos
de un parque de viviendas para alquiler social. Además, tendrían
terminantemente prohibido constituirse en empresas inmobiliarias,
promotoras o constructoras, y por supuesto, en partidos políticos,
cajas o bancos.
El modelo politoxicómano ha sido
también descartado –pese a haber generado algún tipo de
controversia– por su parecido con el modelo actual de sociedad,
basado en el consumismo, la recompensa fácil, la temprana captación,
el constante viraje a la mentira de unos y otros, la necesidad de
incurrir en el robo y el engaño para mantener el nivel de consumo,
la insistente edulcoración de los productos en las cadenas de
producción, etcétera. La conclusión ha sido que, aunque la mayoría
de consumidores no percibirían demasiada diferencia en la
sustitución de un gobierno por otro, no se producirían avances
significativos.
Un gobierno de proxenetas tampoco ha
resultado una propuesta que despertara grandes simpatías. Acaso
algunos han señalado la estabilidad de los contratos –que llegan a
ser insoportablemente indefinidos en ocasiones–, mientras que otros
han aludido a la particular relación laboral que se establece entre
el explotando y el explotador. Enseguida, algunos han caracterizado
esa relación como propia de un sindicato vertical, se haga o no de
pie.
Por último, un gobierno de
carteristas podría verse como un mal menor: basta con salir a la
calle con pequeñas cantidades y priorizar el uso de las tarjetas (no
ha habido consenso en cuanto a este último punto, lo cual resulta
comprensible). Además, se ha valorado positivamente la plausible
inclinación de un gobierno tal hacia la mejora de los servicios
públicos, o hacia un saludable descenso en la asfixiante presión
policial actual. Tampoco parece inverosímil que se procediera a
encarcelar a ladrones de guante blanco, tradicionales rivales del
gremio, que además son expertos en desplazar la atención de la
ciudadanía hacia los primeros, lo cual ha ocasionado, entre estos,
un lógico resentimiento.
No ha habido tiempo para más, por
lo que se ha dejado el debate abierto a la ciudadanía, que puede
aportar y confrontar sus propuestas en
www.cambiodedelincuentesenelpoderya.wordpress.com,
también en Facebook, en la página de fans Cambio
de delincuentes en el poder ya
y en twitter: #cambiodeChungosya.