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sábado, 10 de agosto de 2019

Regreso al futuro.es


Una de mis más tempranas aproximaciones a la música fue sin duda a través de varios álbumes con 'singles' de vinilo que mis padres habían conservado de la época en que llevaron el cine y una sala de baile en... bueno, un pueblecito de Almería (mi abuelo se había marchado tras la guerra civil y había hecho unos ahorros trabajando en Estados Unidos).

El maldito cura (conchabado con el cabo de la guardia civil) la había tomado con ellos y censuraba casi todas las películas desde el púlpito. Aún recuerda mi madre cómo algunas películas americanas y, sobre todo, las de Sara Montiel trascendían todos los anatemas del inquisidor y, para su despecho, el cine se llenaba con gente de los alrededores.

Finalmente, el miedo hizo mella en el público y el cine hubo de cerrar. La sala de baile apenas aguantó un poco más. A través de una extraña conexión genética, escucho los acordes y las letras un poco ridículas de Los Llopis, esos cubanos pioneros del rockabilly, y me imagino con gafas de sol, sonriendo a aquellas chicas con faldas acampanadas de los cincuenta (regreso al futuro.es).

Al poco, mis padres emigraron a Barcelona. Yo aún no había nacido, pero las ondas sonoras viajaban ya oscuramente a través de los genes...

@joseicaria



viernes, 7 de diciembre de 2018

El "sinthome" del voxeador

Es decir, el último vértice de la interioridad es el pensar. El hombre no es libre cuando no piensa, pues entonces se está comportando en función de otro.

Hegel




Creo que el tweet de punkrockman les molesta porque da (nunca mejor dicho) en el blanco:

"Necesito 100 ultraderechistas para recoger aguacates. Pago 400€ al mes, 10h día. Soy patriota y no quiero contratar emigrantes."

Coincide también con una de mis "Deconstrucciones Icarianas", en la que hablo del "sinthome" del nacionalismo español (y también del catalán): paradójicamente, el patriotismo anti-inmigración convierte a "los de aquí" en "los de fuera":

El "sinthome" (ver Lacan, simplificando, la pieza que mantiene unido un conjunto pero amenaza también con desestabilizarlo; Zizek lo ejemplifica con el chiste del director que no puede irse de vacaciones, sobre todo porque teme que el periódico sí pueda subsistir sin él) del Procés es, probablemente, el "la culpa es de Madrid" (pero Catalunya es "capdavantera" en retallades, y también en despilfarro urbanístico, etc.)

El "sinthome" del "populismo de derechas" (vamos a seguirles la coña) es el "primero los de aquí", que se refiere, obviamente, a las ayudas, y no a los derechos. Es decir, lo digno, evidentemente, sería no necesitar ayudas. Pero los patriotas han desmontado el "estado social" y se han repartido y repatriado las ganancias (esta es, siguiendo la analogía del sinthome, aquello que falla y que se quiere esconder, trasladando la culpa, como en el nazismo se hizo con los judíos, a los emigrantes). De esta manera, se produce una curiosa ironía, "los de aquí" quieren ser reconvertidos foráneos, desprovistos de derechos, para poder seguir lamiendo la mano del amo...