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viernes, 3 de julio de 2020

Ruido



Conviene no despistarnos con el continuo ruido fascista, cuyo único fin es impedir que nos escuchemos. La enseñanza de la Historia: si la izquierda no aprovecha para hacer su labor con valentía, a continuación irrumpe el fascismo, sin cortapisas...


miércoles, 27 de mayo de 2020

El discurso de la derecha, o la violación grupal del lenguaje



La forma en que la derecha, hormonada con los recientemente incorporados anabolizantes del "populismo de derechas", utiliza algunos términos va más allá de la fagocitación del argot de la izquierda, la falacidad de la neolengua o la deshonestidad de la posverdad con que hasta ahora nos tenía acostumbrados.

Caceroladas contra el hambre de los pobres, manifestaciones en descapotable por la "libertad".... La libertad, naturalmente, de acabar con la libertad.

Por no entrar en el alegre relativismo de los medios, la equiparada "extrema izquierda", o la banalización de términos como "nazi", "dictadura" o, cómo no, "terrorismo": hay una vuelta de tuerca en su uso, como vemos, en esa foto movida que sitúa las etiquetas bajo el objeto equivocado, obedeciendo a una lógica de apropiación, pero también de "escarnio".

En efecto, me parece que en muchas de esas actitudes hay una voluntad de escarnio, a la vez que de doblegar la voluntad del lenguaje, ya que no es posible edulcorar el curso de los hechos (criminales, e incluso genocidas), y que tampoco se desea, puesto que se vive a costa de unos privilegios directamente derivados de ellos (y que, ahora se podrían ver en peligro, en algún grado).

En definitiva, lo que se perpetra es una violación grupal contra la palabra, contra el lenguaje, en un acto cargado de simbolismo, donde la aristocracia del cohecho y la corrupción apela al violento acto fundacional, la dictadura de Franco, y se ríe de las posteriores hipóstasis "democráticas", cubriendo de heces cualquier sentido y, remitiendo, con cinismo, al único que le importa, esto es, el de la perpetuación de sus privilegios.

@joseicaria

viernes, 8 de noviembre de 2019

ARQUITECTURA DE LA MENTIRA


"Rocío Monasterio empezó mintiendo sobre su título, después sobre sus casas y ahora sobre violencia de género, migración, economía, legislación, menores no acompañados, delincuencia, Código Penal... Ha completado con nota la carrera de arquitectura de la mentira."

(Javier Gallego Crudo)






Licencia Creative CommonsArquitectura de la mentira por José Icaria se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.




viernes, 7 de diciembre de 2018

El "sinthome" del voxeador

Es decir, el último vértice de la interioridad es el pensar. El hombre no es libre cuando no piensa, pues entonces se está comportando en función de otro.

Hegel




Creo que el tweet de punkrockman les molesta porque da (nunca mejor dicho) en el blanco:

"Necesito 100 ultraderechistas para recoger aguacates. Pago 400€ al mes, 10h día. Soy patriota y no quiero contratar emigrantes."

Coincide también con una de mis "Deconstrucciones Icarianas", en la que hablo del "sinthome" del nacionalismo español (y también del catalán): paradójicamente, el patriotismo anti-inmigración convierte a "los de aquí" en "los de fuera":

El "sinthome" (ver Lacan, simplificando, la pieza que mantiene unido un conjunto pero amenaza también con desestabilizarlo; Zizek lo ejemplifica con el chiste del director que no puede irse de vacaciones, sobre todo porque teme que el periódico sí pueda subsistir sin él) del Procés es, probablemente, el "la culpa es de Madrid" (pero Catalunya es "capdavantera" en retallades, y también en despilfarro urbanístico, etc.)

El "sinthome" del "populismo de derechas" (vamos a seguirles la coña) es el "primero los de aquí", que se refiere, obviamente, a las ayudas, y no a los derechos. Es decir, lo digno, evidentemente, sería no necesitar ayudas. Pero los patriotas han desmontado el "estado social" y se han repartido y repatriado las ganancias (esta es, siguiendo la analogía del sinthome, aquello que falla y que se quiere esconder, trasladando la culpa, como en el nazismo se hizo con los judíos, a los emigrantes). De esta manera, se produce una curiosa ironía, "los de aquí" quieren ser reconvertidos foráneos, desprovistos de derechos, para poder seguir lamiendo la mano del amo...

 

 

miércoles, 22 de febrero de 2012

"EL PERRO Y EL COCODRILO" NO SIGAS LOS CONSEJOS DE TU ENEMIGO


EL PERRO Y EL COCODRILO

Bebiendo un perro en el Nilo
al mismo tiempo corría.
—Bebe quieto—le decía
un taimado cocodrilo.
Díjole el perro prudente:
—Dañoso es beber y andar,
¿pero es sano el aguardar
a que me claves el diente?.
¡Oh, qué docto perro viejo!
Yo venero tu sentir
en esto de no seguir
del enemigo el consejo.
Félix María de Samaniego


Cuidado con 1984, especialmente tratándose del Pp. Y por cierto, ¿Qué entiende el PP por “Estado de Derecho”? Creo que más bien lo confunde con estado de derechas.  Las imágenes, los testimonios no dejan lugar a dudas: ¿Por qué no dimite la delegada del gobierno, el jefe de la policía valenciana (un  tipo, por cierto, que confunde una manifestación con una situación de guerra, claro que no debe extrañarnos  -estoy hablando del vituperado “yo a mi enemigo no le cuento mi estrategia”; luego ahondaré en el tema, pero hay que recordar que ya Emilio Botín dijo en su momento que “esto es una guerra de ricos contra pobres y [que] de momento, vamos ganando”), y por qué no separan inmediatamente del cuerpo a todos esos agentes que se pasaron con la coca… (Creo que es lo mínimo que se puede decir después de ver las imágenes).
     La evidencia de esas mismas imágenes, así como la frialdad –por no decir chulería- con que actuaron los policías, la extrema violencia que usaron contra niños, contra personas indefensas que protestaban pacíficamente (después de que los dejaran sin calefacción, hay que recordarlo, y aquí hay una línea de causa-efecto que va de la corrupción de la comunidad valenciana de los populares a la burla de la justicia de camps, y a esos mismos recortes en materias básicas como la educación: en otras palabras, que a los que quizá habría que zurrar no era a los estudiantes de secundaria, sino a esos chorizos que dirigen el gobierno de la comunidad, y que por lo visto, se amparan en una fuerza mafiosa y camorrista), así como testimonios sumamente controvertidos, como el de un médico internista del  Hospital Clínico de Valencia en Urgencias, que en “ Hablar por hablar” de la Ser, denunciaba que “la noche pasada la policía robaba literalmente información sobre los pacientes, que se les ha impedido hablar con la prensa, que se han falseado datos, y que hay muchos más heridos de los que se dicen…”
     Todo ello, en conjunto, habla no sólo de un acto deliberado de barbarie y fascista (paralelo a los actos de presentación de Felip Puig en Catalunya: un mensaje claro: a partir de ahora, se han acabado las tonterías, que sin duda, hará las delicias de los foros de policías), sino, además, la absoluta intencionalidad y premeditación de esos actos. La orden, trasladada a lenguaje corriente debió ser del tipo: salid y darles una buena lección, no os preocupéis de nada.
     Ayer asistí a una manifestación, en Barcelona, de protesta y en solidaridad con Valencia. Es cierto que fuimos creciendo en número mientras bajábamos Ramblas, tomamos Plaça Sant Jaume y nos dirigíamos a la comisaría de policía en Via Laietana. Mi opinión es que las movilizaciones deberían ser mucho más masivas ante la gravedad de los acontecimientos que se están produciendo. Si podemos pasar una noche en vela por el fútbol, ¿cómo no hacerlo por cuestiones que atentan flagrantemente contra nuestros “derechos fundamentales”? Recordemos también que la huelga es un método activo de lucha y un recurso que continúa siendo válido. El miedo no nos servirá de mucho. Era útil en la selva quedarse paralizado cuando éramos descubiertos por un predador, que podía así, dejar de vernos. Pero no resulta útil en la actualidad, puesto que hemos sido de una vez por todas plenamente identificados, somos “el enemigo”.
     Y con esto concluyo: se ha dado un paso más. Como en otras cuestiones, no es que no pasara ya, o no se supiera, sino que ahora ha quedado plenamente instituido: somos el enemigo. No sólo no nos representan, sino que, directamente, somos enemigos. Esto debe quedar claro: no nos van a defender (debemos presionarles, aunque sólo sea para demostrar su impostura); nadie lo hará por nosotros. Además, deberemos poner en cuarentena expresiones como “sabemos que estamos pidiendo sacrificios a la sociedad española”. Como se desprende de la moraleja de una fábula de Samaniego, no sigas los consejos de tu enemigo…

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* nota al título: siguiendo el consejo de una amiga lectora, apuntaré el siguiente matiz: ...a menos que sospeches que el enemigo pueda estar haciendo uso de la psicología inversa. Como apunta Isabel, "hay que ser más putas que las gallinas". Desconozco si Samaniego fabuló -o moralizó- al respecto, pero desde luego, la experiencia de lucha lo enseña sobradamente.
 josé icaria