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miércoles, 27 de mayo de 2020

El discurso de la derecha, o la violación grupal del lenguaje



La forma en que la derecha, hormonada con los recientemente incorporados anabolizantes del "populismo de derechas", utiliza algunos términos va más allá de la fagocitación del argot de la izquierda, la falacidad de la neolengua o la deshonestidad de la posverdad con que hasta ahora nos tenía acostumbrados.

Caceroladas contra el hambre de los pobres, manifestaciones en descapotable por la "libertad".... La libertad, naturalmente, de acabar con la libertad.

Por no entrar en el alegre relativismo de los medios, la equiparada "extrema izquierda", o la banalización de términos como "nazi", "dictadura" o, cómo no, "terrorismo": hay una vuelta de tuerca en su uso, como vemos, en esa foto movida que sitúa las etiquetas bajo el objeto equivocado, obedeciendo a una lógica de apropiación, pero también de "escarnio".

En efecto, me parece que en muchas de esas actitudes hay una voluntad de escarnio, a la vez que de doblegar la voluntad del lenguaje, ya que no es posible edulcorar el curso de los hechos (criminales, e incluso genocidas), y que tampoco se desea, puesto que se vive a costa de unos privilegios directamente derivados de ellos (y que, ahora se podrían ver en peligro, en algún grado).

En definitiva, lo que se perpetra es una violación grupal contra la palabra, contra el lenguaje, en un acto cargado de simbolismo, donde la aristocracia del cohecho y la corrupción apela al violento acto fundacional, la dictadura de Franco, y se ríe de las posteriores hipóstasis "democráticas", cubriendo de heces cualquier sentido y, remitiendo, con cinismo, al único que le importa, esto es, el de la perpetuación de sus privilegios.

@joseicaria

sábado, 9 de marzo de 2019

El feminismo toma el relevo del Procés en Catalunya



Para mí la foto de la jornada estuvo, en algún momento, más allá de la manifestación (en la cual no cabía simplemente un alfiler, el éxito fue incontestable: destacar especialmente la gran afluencia de mujeres jóvenes: normal).

En algún punto de la Gran Vía, una pareja mayor, con lazos amarillos observaba desde el balcón de un primer piso (vi retratado -no hice foto, lo siento- al matrimonio Arnolfini, de van Eyck), con rostro serio: pensé: los independentistas liberales se han quedado fuera.

Me parece que, en Catalunya, el Procés puede estar cediendo el paso (tras su nulo efecto en el capítulo de recortes, en realidad Catalunya lidera esa liga, con sus recortes en materia de sanidad, educación...) en capacidad de convocatoria al feminismo, que parece tener, en este momento, una gran fuerza para aglutinar a la izquierda.

Grupos de mujeres pasaban a nuestro lado (incluyendo uno de mujeres musulmanas, con el cabello cubierto) coreando: "Sense les dones, no haurà revolució".

Siguiendo la estela del 15 M, ese impulso será convenientemente sustituido por el del "empoderamiento" en la política institucional: I. Montero ya vaticinó que la próxima líder de Podemos sería mujer.

Pero sin duda ocurrirán muchas cosas, de índole diversa, y a mí ese escenario me parece más refrescante, más estimulante que el actual. Habrá que ir viendo.

Desde luego, el discurso feminista resulta, para la derecha, imposible de digerir, ya vemos que no hacen más que ponerse en evidencia cada vez que lo intentan.

Está en su atávico Adn el demonizar a la mujer, el intentar someterla, y hay en ello un innegable complejo de inferioridad. Uno de sus reveladores "sinthomes" que decía Lacan.

Por lo demás todos tenemos que seguir aprendiendo. Los macro y micromachismos resultan simplemente inaceptables. 
 
@joseicaria